Erase una vez que Pepito se puso a vender huevos dentro de una iglesia:
¡Huevos, huevos, huevos baratos!
Y el padre muy molesto grita:
¡Saquen a ese niño de los huevos!
Y Pepito asustado le dice:
¡Padre, mejor de la orejita!
Esta era una niñera que regresa de un paseo en el parque con el bebé, cuando llega a la casa la madre sorprendida ve que la niñera trae a otro bebé y angustiada le pregunta:
¿Que sucedió? ¿Por qué no trae a mi hijo y trae a este niño?
Y la niñera contesta:
Señora usted me ha dicho, si el bebé se ensucia lo cambia.
Un señor para a un taxi y le pregunta:
-¿Cuanto me cobra por llevarme al aeropuerto?
-50 pesos
-¿ Y las maletas
- Se las llevo gratis
Entonces me voy caminando y lleve las maletas.
Va un hombre y le dice a otro:
-!Oye, perdona, pero me debes mil euros!
Y el otro le contesta:
- Perdonado hombre, perdonado.
¿Cuál es el colmo de un arquitecto?
Llamarse Armando Casas
Dios estaba creando el mundo y le estaba poniendo el nombre a los animales:
-Tu te llamaras gallina-
-Tu te llamaras caballo-
-Tu te llamaras burro-
Y siguio poniendoles sus nombres y después el burro pregunta:
-¿Cómo me llamaba yo?-
Y dios contesta:
-Burro-
Después de 3 minutos más, el burro pregunta:
-¿Cómo me llamaba yo?-
-Burro-
Y asi siete veces más le vuelve a preguntar:
-¿Cómo me llamaba yo?-
Él le responde:
-Burro idiota-
Y el burro dice:
-Yo ya me estaba aprendiendo el nombre y usted ahora me dice el apellido
Un señor llega a su casa después de visitar a la suegra en el hospital, y le dice a su mujer:
- Tu madre se viene a vivir con nosotros.
- ¿Por qué dices eso? Le pregunta su mujer.
- Porque ha dicho el médico que esperemos lo peor.
Doctor, cuando estoy muy borracho veo a los policías vestido de rojo….
-A visto un psicólogo?
-No solamente policías vestidos de rojo
Dos borrachos en un bar. a punto de cerrar:
- Oye, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir la parranda?
- No, mejor a la mía, que está cerquita.
- A ver, veamos cuál está más cerca.
Llegan a la esquina, se detienen y dicen:
- Ya llegamos, ésta es mi casa.
- No puede ser, también es la mía.
- Llamaremos. Así sabremos de quién es. Tocan la puerta, sale la dueña y dice:
- ¡Qué bonito, padre e hijo borracho!