Chistes - Humor Gratis y Chistes cortos muy buenos

Archivo de noviembre de 2010

- ¿Mamá quién es mi papá?
- No lo se hijo, tu eres un bebé probeta
- ¿Y eso que es mamá?
- PROBETAntos hombres que no sé quien es tu papá.

- Mamá…¿los pedos pesan?
- No hijo
- Ah…pues entonces me he cagado.

Resulta que en pleno diluvio universal, el arca de Noé se movía para todos lados, y el patriarca Noé no encontraba explicación a ello.
Un día decide ir a visitar la cubierta de los animales, y he ahí el problema: todos los animales hacían el amor.
Noé enfadado les grita: “¡paren, esto no puede ser! Les salvo la vida, ¿y es así como me pagan? Me van a hundir el arca.
Todos los animales lo obedecieron, pero a Noé le dio lástima y les dijo: “le daré una ficha a cada pareja, en ella estará el día y la hora en que pueden hacer el amor, si no respetan esto, los tiro por la borda”.
Pasaron los días y andaba el mono molestando a la mona; le decía: “¡el miércoles a la 4 de la tarde vas a sufrir!” Y durante tres días le dijo lo mismo. La mona muy enfadada lo fue a acusar con Noé.
“Mira Noé, sabe que el mono hace tres días que me anda molestando. Me dice que el miércoles a las 4 de la tarde voy a sufrir. Yo sé lo que va pasar ese día, ¡pero no puede andar gritándolo por todas partes! ¿Qué van a decir mis amigas?”
Noé enojado mandó a buscar al mono y le reclama: “¡mira mono hijo de…! ¿Por qué andas molestando a la mona de esa manera? ¿Qué es eso de que va a sufrir? A ver, dime por qué”.
“Es que… ¡perdí mi ficha jugando póker con el burro!”, contesta el mono.

Dos amigos iban por la selva, con sus mochilas de acampar y toda la cosa. Cansados de la larga caminata, se sentaron a descansar y a uno de ellos le picó una serpiente en el miembro, por lo que comienza a gritar y a revolcarse por el suelo.
“¿Qué es lo que te pasa?”, le pregunta su compañero.
“¡Me picó una serpiente en el pito!, responde.
Cálmate dice el otro mientras habla por su radio: “¡Auxilio! ¡Respondan!”
“¿Qué pasa?”, le contestan.
“Necesito que me digan los procedimientos para una picadura de serpiente”.
“Tiene que succionarle en la parte donde le mordió la serpiente, hasta que salga todo el veneno”.
“¿Qué te dijeron?”, pregunta el aquejado.
“¡Que te vas a morir!, le dice su amigo.

Había una vez una granjero que tenía varios cerdos. Un día llego un desconocido y le preguntó: “¿Señor con qué alimenta a sus cerdos?”
El granjero le contestó: “Mire, en la mañana les doy tortilla dura y en la tarde les doy sobras de comida.”
El desconocido le respondió, molesto: “Yo soy de la sociedad protectora de animales, y usted no alimenta como se debe a sus cerdos, le voy a poner una multa.”
Otro dia llegó otro desconocido, y le preguntó al granjero: “¿Señor, que les da de comer a sus cerdos?”
El granjero contestó: “Mire, en la mañana les doy huevos rancheros a cada uno con un par de hotcakes y un vaso de leche”.
El desconocido, melesto, no lo dejó terminar y le dijo: “Yo soy representante de una fundación de ayuda a niños de la calle, y esa comida que usted le da a los cerdos podría servir para alimentar a niños que no tienen qué comer. Lo voy a multar”.
Otro día llegó otro desconocido y le preguntó al granjero: “¿Señor, con qué alimenta a sus cerdos?”
El granjero cansado de tantas multas responde: “Mire… En la mañana les doy cinco euros a cada uno, y que se compren lo que quieran.”

Un marinero y un pirata se encuentran en un bar y se empiezan a contar sus aventuras en los mares. El marinero nota que el pirata tiene una pierna de palo, un gancho en la mano y un parche en el ojo y le pregunta al pirata: “¿Y cómo terminaste con esa pierna de palo?”
El pirata le responde: “Estabamos en medio de una tormenta y una ola me tiró al mar, caí entre un montón de tiburones. Mientras mis amigos me subían un tiburón me arrancó la pierna de un mordisco.”
“!Guau!”, replicó el marinero. “¿Y qué te pasó en la mano, por qué tienes ese gancho?” “Bien….” respondió el pirata, “estabamos abordando un barco enemigo y mientras luchábamos con nuestras espadas contra los otros marineros, un enemigo me cortó la mano.”
“¡Increíble!”, dijo el marinero, “¿Y qué te paso en el ojo?”
“Una paloma que iba pasando y me cayó excremento en el ojo.”
“¿Perdiste el ojo por un excremento de paloma?”, replicó el marinero incrédulamente.
“Bueno…”, dijo el pirata, “era mi primer día con el gancho.”