Chistes - Humor Gratis y Chistes cortos muy buenos

Un catalán se encuentra con un amigo:

- Pero, tío, ¿Dónde este tu anillo de matrimonio?
- Es que esta semana lo lleva mi esposa.

Va un borracho en su moto y choca con una señal de tráfico. Entonces llega el policía y le pregunta:
- ¿Señor, no vió la flecha?
Y el borracho responde:
- Ni al indio que me la tiró.

Un catalán que le ha prometido a su hija un viaje en avioneta:
- ¿Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?
- ¿300 €.
- Uff, eso es mucho dinero. ¿Y si solo es media hora?
- Por media hora, 150 €.
- ¿150 €? ¿Y no tiene nada más barato?
- Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de no gritas durante todo el vuelo, se lo dejo gratis.
- ¡Trato hecho!.
Se suben en la avioneta y el piloto venga a hacer malabarismos, caidas en picado, el avión boca abajo, y el catalán sin escucharse. Por fin se cansa el piloto y aterriza.
- Oiga, ¡me tiene usted asombrado! Mire que hice cosas peligrosas con y usted no gritó para nada.
- Si quiere que le diga la verdad, estuve a punto de gritar cuando se cayó mi hija.

Dos rubias se pasean en un parque, y encuentran un espejo tirado en el suelo. Una de ellas lo levanta, lo ve y dice:
- A esta muchacha yo la conozco.
La otra toma el espejo lo ve y le dice:
- Claro que la conoces, soy yo.

En un día de un calor bárbaro, el marido sale del baño y le dice a su mujer:
- Gordita, hace mucho calor y tengo que cortar el pasto. ¿Qué crees que dirán los vecinos si salgo desnudo?
- Que probablemente me casé contigo por dinero…

- ¿Mamá quién es mi papá?
- No lo se hijo, tu eres un bebé probeta
- ¿Y eso que es mamá?
- PROBETAntos hombres que no sé quien es tu papá.

- Mamá…¿los pedos pesan?
- No hijo
- Ah…pues entonces me he cagado.

Resulta que en pleno diluvio universal, el arca de Noé se movía para todos lados, y el patriarca Noé no encontraba explicación a ello.
Un día decide ir a visitar la cubierta de los animales, y he ahí el problema: todos los animales hacían el amor.
Noé enfadado les grita: “¡paren, esto no puede ser! Les salvo la vida, ¿y es así como me pagan? Me van a hundir el arca.
Todos los animales lo obedecieron, pero a Noé le dio lástima y les dijo: “le daré una ficha a cada pareja, en ella estará el día y la hora en que pueden hacer el amor, si no respetan esto, los tiro por la borda”.
Pasaron los días y andaba el mono molestando a la mona; le decía: “¡el miércoles a la 4 de la tarde vas a sufrir!” Y durante tres días le dijo lo mismo. La mona muy enfadada lo fue a acusar con Noé.
“Mira Noé, sabe que el mono hace tres días que me anda molestando. Me dice que el miércoles a las 4 de la tarde voy a sufrir. Yo sé lo que va pasar ese día, ¡pero no puede andar gritándolo por todas partes! ¿Qué van a decir mis amigas?”
Noé enojado mandó a buscar al mono y le reclama: “¡mira mono hijo de…! ¿Por qué andas molestando a la mona de esa manera? ¿Qué es eso de que va a sufrir? A ver, dime por qué”.
“Es que… ¡perdí mi ficha jugando póker con el burro!”, contesta el mono.

Dos amigos iban por la selva, con sus mochilas de acampar y toda la cosa. Cansados de la larga caminata, se sentaron a descansar y a uno de ellos le picó una serpiente en el miembro, por lo que comienza a gritar y a revolcarse por el suelo.
“¿Qué es lo que te pasa?”, le pregunta su compañero.
“¡Me picó una serpiente en el pito!, responde.
Cálmate dice el otro mientras habla por su radio: “¡Auxilio! ¡Respondan!”
“¿Qué pasa?”, le contestan.
“Necesito que me digan los procedimientos para una picadura de serpiente”.
“Tiene que succionarle en la parte donde le mordió la serpiente, hasta que salga todo el veneno”.
“¿Qué te dijeron?”, pregunta el aquejado.
“¡Que te vas a morir!, le dice su amigo.

Había una vez una granjero que tenía varios cerdos. Un día llego un desconocido y le preguntó: “¿Señor con qué alimenta a sus cerdos?”
El granjero le contestó: “Mire, en la mañana les doy tortilla dura y en la tarde les doy sobras de comida.”
El desconocido le respondió, molesto: “Yo soy de la sociedad protectora de animales, y usted no alimenta como se debe a sus cerdos, le voy a poner una multa.”
Otro dia llegó otro desconocido, y le preguntó al granjero: “¿Señor, que les da de comer a sus cerdos?”
El granjero contestó: “Mire, en la mañana les doy huevos rancheros a cada uno con un par de hotcakes y un vaso de leche”.
El desconocido, melesto, no lo dejó terminar y le dijo: “Yo soy representante de una fundación de ayuda a niños de la calle, y esa comida que usted le da a los cerdos podría servir para alimentar a niños que no tienen qué comer. Lo voy a multar”.
Otro día llegó otro desconocido y le preguntó al granjero: “¿Señor, con qué alimenta a sus cerdos?”
El granjero cansado de tantas multas responde: “Mire… En la mañana les doy cinco euros a cada uno, y que se compren lo que quieran.”